España no es Europa, es Españistán

La lluvia en Eisenborn
La lluvia en Eisenborn

La experiencia que me está permitiendo vivir fuera de España esta vez es el voluntario europeo. Al principio y al final estás obligado a hacer unos periodos de formación con otros voluntarios. Una sola vez si vas a un proyecto corto y dos si vas a uno de más de seis meses. Esta semana tuvimos la primera todos los voluntarios que empezamos proyecto en Enero-Febrero. Lo normal es que sean alrededor de 20 personas, pero nosotros sólo fuimos 7, lo que por otra parte nos ha permitido profundizar mucho en los proyectos de cada uno.

Hacía unos 5 años que no me sentía en ese contexto internacional que tanto me encanta, y que por mucho que me entristezca reconocerlo, me falta en España. Porque de algún modo, España no es Europa en muchos sentidos.

Siete nacionalidades distintas compartiendo nuestros mapas vitales: cómo hemos llegado aquí, qué estamos viviendo, dónde esperamos llegar…

Es en estas ocasiones que se me despierta una llamita dentro, cuando me doy cuenta de que, al contrario de lo que siento en España, sí me siento europea. EUROPEA, y no sólo abulense, madrileña ni Española. Y a la vez no me siento con ninguna nacionalidad si no con todas. Y que si estoy aquí, por segunda vez tras el Erasmus, es porque hay mucha gente que también lo siente así. No sólo eso, si no que apuestan desde sus trabajos y puestos de responsabilidad por que jóvenes y personas como yo tengamos esta oportunidad y mantengamos vivo ese fuego.

Soy consciente de lo ajeno o de lo absurdo que quizá suene esto desde España, especialmente si no se ha vivido una situación similar. Por que nos sentimos, o al menos esta es mi opinión personal, muy alejados de Europa. Y en parte es cierto: a nivel geográfico, a nivel climatológico, a nivel social, a nivel económico…

Pero yo no creo que las grandes diferencias vengan de las personas. De verdad que no. Creo que lo que nos aleja de Europa son ni más ni menos que nuestros políticos. Unos déspotas que huyen precisamente de lo que en realidad son, de las personas.  Se evaden de los valores humanos y viven en una órbita, en un mundo de yupi asquerosamente lejos de una realidad social en la que gente sólo quiere vivir tranquila y con sus derechos garantizados.

No hay más que coger el espejo.

Dos españolas en esta mini unión europea de 4 días, que en su discurso inaugural intentaron hacer comprender el drama de tener menos de 30 años y ninguna oportunidad. Lo que para el resto de compañeros era una opción más para darle un giro a su vida, para nosotras era prácticamente la única oportunidad de simplemente TRABAJAR. Y de sentirnos ÚTILES y VALORADAS, ya no como trabajadoras, si no además como personas, porque no somos un currículum más para reciclar y hemos sido elegidas entre otro centenar más de europeos. Por primera vez, sentimos que somos profesionales y que se nos está tratando como tales, pero después de muchas vueltas y de tener que salir de nuestro país.

Y ésa es la amarga realidad que a día de hoy nos hace tan felices.
Y por la que yo no puedo contestar a la pregunta que tanto se me hace:
¿Cuándo vuelves?

Porque para mí la pregunta es más bien:
¿Cuándo querré y podré volver?

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Lidia Chía

Las ganas de salir y vivir otras cosas me llevaron a vivir primero en París, luego a currar en Luxemburgo y acabo de volver de pasar unos meses en la bahía de San Francisco.
Soy diseñadora gráfica pero hago un poco de todo como puedes ver en mi portfolio: www.lidiachia.com. Aunque lo que más me ha divertido ha sido ser monitora de patinaje.
Siempre he mezclado churras con merinas, qué le voy a hacer.

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