Vivir fuera de España. El por qué agridulce

via cortaHace mucho mucho tiempo, oí hablar de algo llamado “Voluntariado Europeo”, una opción para vivir fuera de España trabajando en otro país hasta un año. Aunque la idea me entusiasmó, no hacía mucho que había vuelto de estudiar un año en París con las becas Erasmus, así que aplacé la búsqueda de información para otro momento que veía muy muy lejano en el tiempo.

Unos años después, con ese Erasmus que me dio dos idiomas; una licenciatura, un postgrado y un poto al que mantener a mis espaldas, comenzó mi búsqueda de empleo.
Búsqueda de empleo.
Sin experiencia.
España.
2013.
(<Por favor, ríase irónicamente aquí>)

Soy de esa generación que ha crecido con la idea de que estudiar te aseguraría un empleo, pero que aún no ha accedido al mundo laboral.
Quizá haya sido demasiado exquisita
Quizá demasiado progre.
O quizá debería quererme un poco menos y aceptar jornadas de 12horas por 300€ sin posibilidad de tener otro trabajo. “¿Para qué? ¡Estás aprendiendo! ¡Eres joven, becaria! ¡Que te mantengan tus padres!”
Y quizá, también, tendría que dar las gracias con el chichi hecho pepsicola por estar trabajando en una agencia donde los egos se adueñan de la vida de personas que ya no tienen otro entorno que el laboral.

No encontré empleo, pero sí encontré cuáles eran mis opciones de trabajo reales.
Y lo más valioso: darme cuenta de que eso no es lo que quiero. Y de que yo, perdónenme, no voy a pasar por el aro. Con mi profundo y sincero respeto para los que sí lo hacen.

Como comentaba, soy de una generación (dicen) muy bien preparada pero poco valorada, al menos en España; por mucho que ahora quieran hacer como que se han dado cuenta. Y lo que por un lado puede ser un callejón sin salida a nivel local, se convierte en toda una oportunidad para intentar buscar otros países donde se nos respete un poco más.
Desde aquí, gracias al Estado, que aunque sea a trancas y barrancas, me ha posibilitado una buena educación pública; pero sobretodo a mis padres, porque son los verdaderos responsables de que me haya podido plantear salir al extranjero al dejarse convencer de hacer aquel Erasmus.

En fin, que de algún modo esa cosa del “Voluntariado Europeo” y las ganas de volver a vivir fuera de España volvieron a mi cabeza y finalmente me informé.
Envié 217 emails  a 217 proyectos en 2 días y tras unas cuantas semanas de espera, finalmente tuve la suerte de encontrar un proyecto que encajaba muy bien conmigo en Luxemburgo.

Así que de esto va la cosa.
Una realidad social amarga que ha desencadenado en un viaje que seguramente será una de las mejores experiencias de mi vida. Y si no, una más de la que poder aprender.

7 de Enero.
Contando los días…

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Lidia Chía

Las ganas de salir y vivir otras cosas me llevaron a vivir primero en París, luego a currar en Luxemburgo y acabo de volver de pasar unos meses en la bahía de San Francisco.
Soy diseñadora gráfica pero hago un poco de todo como puedes ver en mi portfolio: www.lidiachia.com. Aunque lo que más me ha divertido ha sido ser monitora de patinaje.
Siempre he mezclado churras con merinas, qué le voy a hacer.

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