Introspección del viaje

Aquel tren de Lyon

“En mayor o menor grado, dos fuerzas libran una batalla dentro de cada persona: el anhelo de intimidad y la pulsión de ir a otros lugares. Por un lado, la introversión, esto es, un interés dirigido hacia el interior de uno, hacia la vida introspectiva, con pensamientos y fantasías de gran arraigo; y por otro, la extroversión, un interés enfocado hacia fuera, hacia el mundo exterior de gente y valores tangibles.”
Lecciones de literatura rusa. Vladimir Nabokov.

La soledad. El estar solo (sin tilde). Y el estar, sólo (con tilde).

Eso, así de primeras tan sencillo, es probablemente la mayor proeza del día a día de cualquier persona en nuestra sociedad. De hecho, quizá mientras lees esto estés físicamente acompañado de alguien. Y si no, con un 90% de probabilidad, virtualmente. Conectado a alguien por cualquier vía digital esperando una respuesta, o escuchando esa cascada incesante de mensajes de Whatsapp, inquirentes de tu presencia.

Estamos en mil sitios. Y lo que es peor, queremos estarlo.

Porque socialmente, tenemos que estar en mil sitios. ¿O qué? ¿En serio te vas a quedar en casa sin hacer nada? ¿Tú solo? Pues qué rarito eres….

En algún punto nos dejamos arrastrar por la necesidad de llenar las horas del reloj de compañías, de dividir el tiempo y asignarle tareas. Pero sobretodo, de ahogarlo bajo almohadas de ruido.

Y nos perdemos. Nos olvidamos de nosotros mismos. Del silencio. Del simple hecho de dejarnos estar tranquilamente aquí, en el ahora. Estando. En este momento. Este único instante. Sin hacer absolutamente nada. Porque tememos que hacer lo más básico nos haga parecer los más estúpidos.

“El silencio permite al sonido ser. Es una parte intrínseca, pero no manifestada de todo sonido, de toda nota musical, de toda canción, de toda palabra. Lo No Manifestado está presente en este mundo como silencio. Por eso se ha dicho que nada en este mundo se parece tanto a Dios como el silencio. Todo lo que usted tiene que hacer es prestarle atención. Incluso durante una conversación, hágase consciente de los espacios entre las palabras, los breves intervalos de silencio que hay entre las frases. ”
El poder del ahora. Eckhart Tolle

Jamás he podido entender cómo la gente puede dormirse yendo de viaje. Porque es, creo, el único espacio donde la gente es capaz de estar rodeada de otros, y, antes o después, abandonarse tranquilamente. Para mí es un gran momento de reunión conmigo misma. De disfrutar del escaparate del mundo y todo lo que ofrece. De esa paz por estar, simplemente, siendo trasladado de un punto del espacio a otro. Ni siquiera hace falta pensar. El fin es que no hay un fin. Sólo… estás. Algo tan sencillo como eso.

“ELIGE UN PAÍS, MANEJA GUÍAS PARA IDENTIFICAR LAS ÁREAS MÁS FRECUENTADAS POR LOS EXTRANJEROS… Y VE EN LA DIRECCIÓN CONTRARIA Este consejo apesta a incorrección política; resulta «arrogante» hacer una distinción tan marcada entre viajeros y turistas. Y sin embargo es realista. El viajero escapista precisa espacio, soledad, silencio. Trágicamente, a lo largo de mi vida, las carreteras han ido diezmando brutalmente los entornos naturales. Los anuncios con fraudulentos «tours aventureros» hacen que me rechinen los pocos dientes que me quedan. Por ejemplo, «¡ De Inglaterra a Kenia en camión! ¡Aventura en territorio salvaje! ¡Vea cinco países en seis semanas!». ¿Quién en su sano juicio quiere ver cinco países en seis semanas? Cómo no escapar… ”
Dervla Murphy

Me hace mucha gracia cómo desde que vine aquí, la gente pone interés por que yo no esté sola o que no me quede mucho tiempo en casa. No estoy todo el día en casa, claro que me estoy socializando, que estoy haciendo planes, que estoy conociendo a gente. Pero a veces nos cuesta comprender que no haya ninguna prisa. Es tan fácil como hacer cosas que te gusten para que los imanes se pongan en marcha y la gente que tenga que llegar a tu vida llegue.

Y mientras tanto, disfrutar del paisaje hablando en silencio con el mundo.

Los Alpes desde el avión

“El viaje alcanza su máxima expresión en soledad: para ver, examinar y valorar, tienes que estar solo y a tu aire. Otras personas pueden confundirte: solaparán tus impresiones peregrinas con las suyas; si son una buena compañía obstruirán la vista, y si son aburridas corromperán el silencio con banalidades, haciendo trizas tu concentración con frases del tipo: «Oh, mira, está lloviendo» y «Cuántos árboles tienen aquí». Es complicado ver con claridad o pensar atinadamente en compañía de otras personas. La lucidez que proporciona la soledad es un requisito indispensable para capturar esa estampa que, aunque banal, en privado se revela especial y digna de interés.”
El viejo Expreso de la Patagonia. Paul Theroux.

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Lidia Chía

Las ganas de salir y vivir otras cosas me llevaron a vivir primero en París, luego a currar en Luxemburgo y acabo de volver de pasar unos meses en la bahía de San Francisco.
Soy diseñadora gráfica pero hago un poco de todo como puedes ver en mi portfolio: www.lidiachia.com. Aunque lo que más me ha divertido ha sido ser monitora de patinaje.
Siempre he mezclado churras con merinas, qué le voy a hacer.

2 CommentsLeave a comment

  • Me ha encantando tu visión y como has expresado lo que llevo mes pensando. Gracias

    Si me das permiso, me gustaria colgar algun fragmento de este post en mi blog, siempre nombrandote 🙂

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